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Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Habacuc 3:2

Es una oración genuina que sale del corazón de aquellos que quieren ver a Dios actuar de manera sobrenatural en estos últimos tiempos. Esta oración debe ir acompañada del deseo de participar en ese avivamiento en el que Dios utiliza instrumentos para manifestar Su poder y dar a conocer Su amor a quienes Él pone en nuestro camino. Yo quiero avivamiento en la tierra y quiero un avivamiento a través de mi vida. No me quiero quedar por fuera, quiero ser un instrumento en las manos de Dios para que a través de mí fluya Su gracia y se manifieste Su gloria.

Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. Habacuc 2:14

Todos podrán ver la gloria de Dios, desde el “palco” donde estén, pero Dios está buscando protagonistas, gente que se meta en el campo a predicar y ser las manos extendidas de Su amor y Poder para rescatar, servir, sanar y restaurar a las personas, para que así vuelvan sus corazones a Jesús y le reconozcan como el Señor de sus vidas.

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Hechos 2:16-18

Estamos en los tiempos anunciados del gran avivamiento, donde se necesitan obreros que anhelen ese avivamiento y que participen activamente en este movimiento celestial, empezando en sus propias familias, impactando a sus vecinos, compañeros de trabajo o estudio, y que muestren el carácter de Jesús y las manifestaciones de Su poder a toda persona que Dios ponga en su camino.

Yo quiero ese avivamiento que se derrame en toda la tierra, empezando en mi propia vida, creciendo en mi vida espiritual, apasionándome por la Palabra y la comunión íntima con Dios y creciendo continuamente en el carácter de Cristo, para así reflejar con mi ejemplo lo que Dios quiere y puede hacer en cualquier persona que se dispone de corazón.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. Marcos 16:15-20

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