
Lectura Bíblica Inicial: Josué 1:1-7
Versículo Clave: «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.» (Deuteronomio 6:6-7)
¿Qué legado estás construyendo?
Un legado es más que una herencia material; es un regalo invaluable que trasciende generaciones. Se trata del propósito de Dios, no de sueños humanos. El legado es una herencia intangible, de gran valor y que trasciende generaciones. El sueño de Dios no muere con una persona, sino que continúa con cada creyente que toma la batuta.
El legado puede ser bueno o malo. A lo largo de la historia, algunas personas han perpetuado legados de maldición al imitar los pecados, malos hábitos e iniquidades de sus antepasados. Pero Dios nos llama a romper con lo malo y a abrazar lo bueno.
Hay un legado genético y uno espiritual
Dios nos ha puesto padres y madres terrenales que nos dan un legado genético, pero también ha puesto padres y madres espirituales que nos dan un legado ministerial.
- Estamos escribiendo un legado: Nuestro ejemplo en cómo enfrentamos los retos de la vida es parte del legado. Si somos sabios, valientes y esforzados, inspiraremos a quienes nos rodean.
- El estándar es Jesús: El legado más poderoso es el de Jesús. Él es nuestro mejor ejemplo a seguir.
¡Sé el cambio en tu familia!
Si no tienes un buen ejemplo en tu familia de honrar a Dios, tú puedes ser el que establezca un nuevo principio. Que las próximas generaciones sepan y apliquen la honra a Dios con diezmos, ofrendas, primicias y dándole a Dios lo mejor. Este reconocimiento será un legado de bendición para tus generaciones.
