¿Quién dijo?

Lectura Bíblica Inicial: 2 Timoteo 4:1-5

Versículo Clave: «Además les decía: «Cuídense de lo que oigan. Con la medida con que ustedes midan, se les medirá, y aun más se les dará».» (Marcos 4:24)

Aprendiendo a discernir

En un mundo lleno de voces, aprender a discernir es crucial. La clave para caminar en fe, evitar el engaño y permanecer firmes en el propósito de Dios es distinguir y obedecer solo la voz del Buen Pastor. Escuchar la Palabra de Dios no es opcional; es vital para nuestra vida.

La Voz de Dios

Dios nos habla de manera clara, directa y completa. Su voz nos confronta, nos guía y nos muestra el camino. No podemos enmarcar a Dios en la «forma» que nosotros queremos; Su Palabra es clara. Necesitamos tener un espíritu despierto para escuchar y entender lo que Él nos quiere decir.

La Fe y la obediencia

La fe sin obediencia no tiene sentido. No es solo decir que «yo sé», sino «yo hago» la voluntad de Dios. La obediencia es la prueba de que realmente hemos escuchado y creído en la voz de Dios. Al obedecer, nos volvemos coherentes con lo que creemos y honramos a Dios con nuestras acciones.

Diferenciando voces

  • La voz de la sabiduría humana: Se basa en nuestro razonamiento, no en la fe.
  • La voz de las tinieblas: Busca que desconfiemos de Dios y sigamos nuestro propio camino.
  • La voz de Dios: Es la que nos habla a través de la Biblia y el Espíritu Santo. Es la única voz que debemos escuchar y obedecer.

Nuestro compromiso

Necesitamos aprender a silenciar toda voz que no sea la de Dios. Determinemos en nuestro corazón ignorar todo aquello que intente desviarnos del propósito divino. Pidamos a Dios que nos dé un oído sensible para discernir Su voz y que nos ayude a obedecerla en todo momento, así como Jesús lo hizo.

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